No hay verano sin ti, de Jenny Han – Reseña
5 (100%) 1 vote[s]

Continuamos con la trilogía ‘El verano’de Jenny Han. En este caso vamos a hablar de su segunda entrega ‘No hay verano sin ti’, la cual me vuelve a demostrar que la historia está más que pensada para estos días de calorcito donde buscamos una historia sencilla y ligera.

“Antes me pasaba todo el año esperando el verano con ansiedad para ver a Conrad. Deseaba que llegase el verano igual que los niños desean la Navidad. Era en lo único que pensaba. Incluso ahora, después de todo lo ocurrido, él seguía ocupando por completo mis pensamientos.”

Antes de nada, me gustaría haceros un aviso, pues si no habéis leído la novela anterior es mejor que huyáis de este artículo. Spoilers a continuación de la primera entrega.

Como sabréis, Belly espera ansiosa cada año a que llegue el verano pues su madre los lleva a ella y a su hermano a pasarlo a la casa de playa de su amiga Susannah. Pero este año las cosas han cambiado, Susannah ha muerto y nada volverá a ser lo mismo.

La muerte de esa dulce y enérgica mujer ha trastocado la vida de todos, pero ha hecho especial mella en sus hijos, quienes deberán aprender a seguir adelante sin su madre. Jeremiah parece que lo sobrelleva, continúa su vida e intenta ser positivo, aunque su hermano Conrad parece haber perdido el norte. Ha dejado la universidad y se ha refugiado en la casa de la playa.

Jeremiah quiere ayudar a su hermano, aunque en el fondo le duele que Belly esté enamorada de él cuando apenas le hace caso. Sin embargo, no dudará en recurrir a ella para que le eche una mano con Conrad, pues solo ella será capaz de hacerlo. Parece ser que a estos tres jóvenes todavía les queda una aventura más por vivir en la casa de la playa.

Una vez más nos encontramos con una historia que peca de sencillez y con una protagonista que tiene un carácter algo difícil de asumir a veces.  Por suerte, esta segunda novela se centra un poco más en los hermanos y deja a un lado los constantes caprichos de Belly, aun así, diré algo a favor de esta chica y es que ha sufrido por la muerte de Susannah y ese sufrimiento se palpa.

De todas formas, volvemos a los mismos problemas que nos encontramos con el libro anterior. Los personajes están como a medio dibujar, les falta profundidad, algo de realismo y mucha madurez. Es cierto que cada uno de nosotros afronta la pérdida de una forma diferente y justo en los momentos en los que la trama gira en torno a eso el libro adquiere otro color volviéndose mucho más interesante. Por desgracia, esos momentos son escasos y terminamos con un mono tema donde la chica está enamorada del hermano que pasa de ella mientras el otro espera su turno para que se fije en él.

“No quería cometer los mismos errores que mis padres. No quería que mi amor se desvaneciese un día y sólo quedase una cicatriz antigua. Quería que ardiese para siempre.”

Sentí que la novela se empeñaba en volcarse en la historia de un amor juvenil —que no termina de encajar—mientras que tiene mucho más que contar y ofrecer. Pues se habla de amistad, dolor, superación, madurez… Hay muchos temas en una sutil pincelada que podrían haberse ganado mi corazón.

En ‘El verano que me enamoré ya os conté que mi parte favorita era la que protagonizaban las madres de los chicos. Aquí hemos perdido a una y Laura, la madre de Belly, sufrirá muchísimo por la muerte de su amiga. Pero es una mujer fuerte que intenta mostrarse entera, aunque a veces flaqueé. Es una pena que esa caracterización no haya sido marcada en la protagonista. Con la dulzura de la chica, la fortaleza de su madre y el saber mirar a su alrededorhubiésemos tenido una joven de diez.

La ambientación es algo diferente. Lo que antes inspiraba alegría, ahora solo muestra una nostalgia y un halo de dolor que traspasa las páginas. Aun así, vuelve a ser un privilegio poder pasear por cada habitación de esa casa y dejar que los recuerdos inunden las escenas.

La pluma de Jenny Han es sencilla y adictiva a partes iguales. Consigue transmitir ese algo único que nos anima a seguir leyendo la novela pese a que en algunas ocasiones no terminemos de conectar con ella. Además, en esta segunda parte podremos disfrutar de algunos capítulos narrados bajo el punto de vista de Jeremiah y es un auténtico soplo de aire fresco.

“¿Cómo puedes lamentar una de las mejores noches de tu vida? No lo haces. Recuerdas cada palabra, cada mirada. Incluso cuando duele, sigues recordando.”

Como os he dicho, ‘No hay verano sin ti’ es una continuación que sigue los esquemas de la primera entrega. No tenemos esa madurez que tanto esperaba en los protagonistas, pero sí que vamos teniendo pinceladas de otros temas que aumentan el drama y nos hacen sentir. Espero traeros prontito la reseña del tercer libro de la trilogía que me está esperando en la mesita.

Reseña
No hay verano sin ti
Artículo anteriorEl internado – Crítica de Serie
Artículo siguienteLa última carta de amor, de Jojo Moyes – Reseña
"Hasta Steven Spielberg superó su complejo de Peter Pan"

DEJA UNA RESPUESTA

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.