Estefanía Yepes nos cuenta cómo nació ‘Un mundo para Héctor’

Estefanía Yepes nos cuenta cómo nació ‘Un mundo para Héctor’
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Estefanía Yepes llega esta semana a 'cartas de autor' y nos deja unas palabras contándonos cómo nació 'Un mundo para Héctor'.

Es un auténtico placer presentar en la web esta emotiva novela. Apenas lleva unos días a la venta y ya está recogiendo críticas cargadas de sentimientos preciosos, pues si en algo están de acuerdo es en que esta historia es capaz de atrapar al lector y hacerle sentir cientos de emociones.

La autora que llega esta semana no podría ser otra que Estefanía Yepes, quien protagoniza este artículo para hablarnos de su novedad: Un mundo para Héctor. Una historia que no dejará indiferente a nadie.

Aquí os dejamos las maravillosas palabras que la autora ha regalado a Entre Metáforas.

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Escribir “Un mundo para Héctor” ha sido sin duda el reto más difícil al que me he enfrentado, literariamente hablando.

No ha sido fácil, al contrario. Se trata de una historia cargada de amor, sensibilidad y que trata aspectos tan reales y asequibles como dolorosos. Por ello, meterme en la piel de Jana se convirtió en mi prioridad absoluta y no cesé en mi empeño de intentar plasmar sus sentimientos tan bien como pudiera.

Como os decía, “Héctor” es una bilogía que me ha resultado muy complicada de crear. Ha sido necesaria documentación y todavía continúo recabando información para terminar de escribir la segunda parte. Sin embargo, lo que más me ha costado, sin duda alguna, ha sido meterme en la piel de sus tres protagonistas y tratar con ello de darles la vida y credibilidad que creo que merecen.

Comencé a escribir esta historia hace dos años, justo después de “Quiero que conozcas a alguien”. Sin embargo, nunca he podido trabajar en ella de forma continua durante mucho tiempo puesto que me resultaba muy difícil meterme en su piel cuando mi estado de ánimo era totalmente el contrario.

Suelo ser una persona que escribe en base a las emociones propias. Los que me conocen saben que siempre he afirmado lo mismo: primero me enamoro yo de mis personajes y luego transmito lo que junto a ellos, he podido llegar a sentir. Como veis, es un proceso por tanto, lento y complicado en el que los sentimientos y las emociones toman parte y su protagonismo para a ser mi motor principal. ¿Qué sucedía con Héctor entonces?

Me sentía demasiado feliz. Ni más, ni menos. Me sentía demasiado feliz como para meterme en la piel de Jana y describir con mayor pureza y exactitud lo que ella sentía en su día a día, que nada tenía que ver con el mío. Así pues, se cruzaron en mi camino mientras tanto “Déjame saber quién eres”, “El espejo de #Cookiecruz” y otra historia que espero, pueda ver pronto la luz.

Hace unos meses, sin embargo, volví a sentir la espinita y Héctor llamó a mi puerta pidiendo su momento. Y yo se la abrí. Le permití colarse en mi vida y adueñarse de mis emociones. Así pues, viajé con él, con Jana y Martín y me sumergí de lleno en la que considero, la más emotiva y especial de todas mis novelas.

He sufrido diferentes sensaciones con ellos, he reído, me he enfadado y he llorado hasta el punto de creer mi propia historia como cierta. Por fin era palpable, real. Les he dejado adueñarse de mí para que fueran ellos los que sacaran de mi interior todo cuanto pidieran, lo que necesitaran para contar su historia.

Creo que el mensaje que he tratado de plasmar, sin embargo, es lo que a mí me ha resultado más importante y con lo que me quedaré siempre de esta novela. LOS PADRES. El amor de unos padres por sus hijos y su infinita esencia. Es una historia dedicada a ellos, a la entrega que hacen, a su eternidad, a sus corazones repletos de actos de amor infinito por sus hijos. Por eso es tan especial para mí.

Evidentemente, mi referente han sido los míos, los que con su vida, me han permitido plasmar a la perfección la devoción y entrega que siempre les ha caracterizado. Por eso, con esta historia he tratado de hacerles un pequeño homenaje en mi vida, y tratar a la vez de que todo el mundo les dé la consideración, respeto e importancia que realmente se han ganado.

Esta historia es para todos los padres y madres que han dado la vida por sus hijos, en cualquiera de sus sentidos. Y por supuesto, es para los míos,  por ser imagen de valor, integridad y sobre todo, amor.

 

De nuevo, gracias por concederme un pequeño espacio en el que hablar de mis historias.

¡Un fuerte abrazo!

Héctor, a su corta edad, lo tiene todo. Una familia que le adora, un dormitorio que parece sacado de un cuento de hadas, todos los muñecos de superhéroes que admira e infinitos lápices de colores con los que dar rienda suelta a su imaginación. Sin embargo, hay algo que a día de hoy trae a Jana de cabeza pues, a sus tres años de edad, Héctor todavía no ha pronunciado palabra alguna. Jana, aparentemente feliz con su vida, con su pequeño, con su tienda y con la compañía alocada de la pelirroja que tiene por amiga, siente que el vacío que impera en su vida se hace cada día más fuerte, más intenso, llevándose a su paso el control de su propia voluntad, de su entereza y de todo cuanto había construido hasta el momento, amenazándola sin piedad, poniendo en peligro su propia vida… y tal vez mucho más que eso. Martín, un reputado psicólogo especializado en el tratamiento y terapia en el ámbito infantil, recibe el curioso expediente de un niño que, a pesar de los indicios iniciales que apuntan a un posible nuevo caso de autismo, esconde tras ese silencio extraño y permanente algo muy distinto a todo lo que ha visto hasta el momento.

The climb, de Miley Cyrus, con el que la autora se inspiró para dar vida a sus personajes.

¿Conocéis alguna de las historias de Estefanía Yepes? ¿No os morís de ganas por sumergiros en esta mágica historia?

 

 

Avisamos desde aquí a todos los autores que quieran publicar sus cartas en Entre Metáforas, que nos envíen un e-mail a duna86ms@gmail.com

Autor: Duna

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